Traducción inglés-español del discurso de los negocios II

lenguaje empresarial

Algunas características generales del discurso de los negocios

El discurso de los negocios se caracteriza por la heterogeneidad y la complejidad ya que son innumerables las situaciones comunicativas en las que se utiliza esta variedad lingüística profesional (transacciones jurídicas, comerciales o económico-financieras que pueden realizarse por distintas personas físicas o jurídicas en el ámbito internacional). Estas múltiples realidades de negocio internacional que pueden producirse en el sistema de la lengua origen y en el de la lengua meta dan lugar a una variada tipología de documentos. En estos documentos aparecen distintos subdiscursos cuyas líneas divisorias a menudo no están claras. Resulta difícil clasificar la terminología como perteneciente al registro jurídico, económico, financiero o comercial ya que estos registros se solapan dentro del registro del español o el inglés de los negocios. La confluencia inseparable de estos lenguajes de especialidad es una realidad en la mayoría de los tipos textuales de la práctica profesional en el ámbito empresarial. Por poner un ejemplo, en los “planes de opciones sobre acciones”, un encargo de traducción muy frecuente en la práctica profesional, confluyen, de forma inseparable, aspectos financieros (las acciones a las que se tiene opción de compra cotizan en bolsa y el incremento retributivo que recibe el directivo no lo paga la empresa, ni los socios accionistas, sino que lo paga el mercado, a través de las subidas bursátiles de los títulos o acciones), aspectos económicos (constituyen un núcleo duro de accionistas entre los ejecutivos y, por tanto, limitan el peligro de una oferta pública de adquisición, OPA, también son una manera de privatizar ciertas organizaciones públicas o de transmitir el capital de una PYME), con aspectos mercantiles (son un negocio jurídico mercantil de opción de compra), laborales (constituyen un pacto entre la empresa y el empleado, el llamado contrato de opción, con repercusiones en el salario, las indemnizaciones por despido y la conservación del derecho de ejercicio tras la extinción de la relación laboral) y tributarios (las implicaciones fiscales de los planes de opciones sobre acciones resultan fundamentales para los titulares de las mismas).

En lo que respecta al vocabulario del lenguaje de los negocios, este puede ser de tres tipos:

  1. Vocabulario técnico: es el propio del ámbito de los negocios y tiene un significado unívoco.
  2. Vocabulario semitécnico: es el vocabulario “adoptado” de la lengua común que adquiere un significado dentro del lenguaje de especialidad y tiene un significado dinámico (se adapta a una determinada situación comunicativa). Por ejemplo el término hedge se traduce al español por “cobertura” y no por “protección”. Se trata de unidades polisémicas, con significados diversos que se materializan en el contexto concreto. Esta polisemia es la que dificulta el trabajo del traductor, que debe andar con especial cuidado en el tratamiento de estos términos para evitar que las acepciones del léxico general pasen al léxico de la especialidad o que el significado en una especialidad se utilice en otra.
  3. Vocabulario general: es el vocabulario de la lengua común que no pierde su significado propio. Por ejemplo: cash, check, bank.

El lenguaje de los negocios se caracteriza por la abundancia de vocabulario semitécnico y general de uso frecuente en la especialidad. El vocabulario técnico es el menos numeroso en este ámbito de especialidad que en otros y está formado en su mayor parte por acrónimos. El vocabulario semitécnico, caracterizado por la polisemia, es uno de los mayores escollos del traductor del ámbito de los negocios, y es bastante amplio.

El lenguaje de los negocios se caracteriza también por la sintaxis sencilla, la eficacia comunicativa y la funcionalidad. Este lenguaje tiene una expresión neutra, carente de figuras retóricas, en la que prima la claridad, la precisión y la concesión en la exposición de ideas por encima de las cuestiones estéticas, se busca la funcionalidad y no la belleza. Se trata de un lenguaje con estilo frío e impersonal. La formalidad de los contextos en los que se utiliza el español de los negocios, obliga a la impersonalidad y a la escasa afectividad.

Otra característica del lenguaje de los negocios es la utilización de siglas, acrónimos y abreviaturas. Asimismo, se utilizan  términos con una connotación familiar o la llamada por muchos autores anglosajones personificación, para hacer referencia a las distintas empresas de un grupo o al tamaño de las empresas (giant company, parent company, mother company, sister company en inglés. En español encontramos ejemplos en los términos “empresa matriz” o “empresa filial”.

En el caso del español de los negocios la dependencia del inglés es mayor que en otras especialidades lingüísticas, por lo que las características del español de los negocios se analizan bajo la sombra del inglés económico. Así, por ejemplo, si nos centramos en el español de la economía y las finanzas, comprobamos cómo estas variedades son un calco de sus homólogas en lengua inglesa. Hay hábitos lingüísticos, estructuras sintácticas y términos en español que responden a un proceso de traducción de la lengua inglesa. Teniendo en cuenta que la lengua de comunicación en el mundo de la economía y los negocios es el inglés, se favorece la adopción por parte de la lengua española de vocablos y estructuras del inglés en forma de préstamos y calcos, a veces por necesidad —porque la cultura meta carece de esa realidad y, por tanto, no tienen nombre para ella—, a veces por comodidad —existe traducción en la lengua meta pero la brevedad y precisión del vocablo inglés o la aceptación del término extranjero en el entorno español favorecen su préstamo. Por citar solo algunos ejemplos, y aunque la utilización del préstamo en lengua inglesa o del equivalente en lengua española, si existe, dependerá de las preferencias terminológicas de cada cliente, podemos afirmar que en la mayoría de los casos se habla de ranking en vez de “clasificación”, de rating en vez de “calificación de solvencia crediticia”, leasing en vez de “arrendamiento financiero”, factoring en vez de “descuento de facturas”, broker en vez de “intermediario financiero” o benchmarking en vez de “comparación de prácticas (dentro del mismo sector)”.  También son frecuentes los calcos, traducciones literales de la estructura semántica o léxica, es decir, préstamos que imitan el esquema sintáctico o la significación de la palabra o expresión extranjera. Se trata de traducciones literales de los elementos que forman el término original. Por citar solo algunos ejemplos: firm por “firma”, central banks por “bancos centrales” y junk bonds por “bonos basura”.

 

En el siguiente artículo de la semana que viene abordaremos algunas características de los principales subdiscursos del lenguaje de los negocios: características del lenguaje jurídico.

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